Caminos y Sueños

Una vejez de riqueza.

Existió un pueblo pequeño y pintoresco, localizado en un valle rodeado de colinas boscosas, en ese pueblo vivío una mujer muy rica, esta mujer se llamaba Socorro. Cuando fué jóven, Socorro estuvo rodeada de pretendientes, los cuales eran bellos y poderosos; hijos de hacendados y terratenientes de las comunidades cercanas; de algunas otras lejanas. Siendo, como era, de inigualable belleza jamás los considero dignos siquiera de una sonrisa.

Regalos, promesas y propuestas vinieron de todos los rincones de la comarca, y ninguno fue correspondido por ella. Pero ni la belleza ni la riqueza son eternas; al pasar de los años Socorro se volvió vieja, amargada y gastó casi toda su fortuna. Fué entonces que los demás pueblerinos comenzaron a tratarla con recelo, algunos incluso con rencor y franca agresividad. Ella no habló ni se acerco a nadie durante años y años, lo cual solo empeoró la situación.

Un buen día, Socorro salió de su casa y comenzó a cargar todas las cosas de valor que le quedaban en una carreta que dirigió después hacia el centro del pueblo, donde comenzó a regalarlas a quienes por alli pasaban, entre quienes estaban aquellos que menos tenían y a quienes ella siempre había visto como una molestia. El tiempo siguió su marcha, la historia de Socorro se volvió conocida a lo largo y ancho de toda la región. La loca que regaló su riqueza, el bello ángel que terminó convertido en arpía. ==> Continuar leyendo …

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Caminos y Sueños

Océano rosa.

Gonzalo se levantaba cada mañana a las 5 AM desde hacía más de lo que podía recordar. Se quitaba su ropa de cama, unos pants deportivos y una playera de su equipo favorito, se lavaba la cara y las manos con agua fría, se vestía, y se preparaba un magro desayuno, huevos revueltos con frijól. Dando las 6, salía de su casa con una bolsa negra de plático al hombro, toda su vida iba en esa bolsa, más que su casa o cualquiera de las cosas que había en ella.

Cuando más jóven había tomado un cursillo de joyería, siempre le habían gustado los adornos, en especial aquellos que brillaban. Por ello ahora se ganaba la vida vendiendo joyería de fantasía hecha en casa. Gonzalo era una parsona sencilla, realmente nunca había ambicionado gran cosa de la vida, las riquezas materiales nunca le habían quitado el sueño.

Su madre, una devota religiosa siempre le había reclamado eso “… Nunca serás más que una maceta del pasillo si continúas con esa actitud tuya.” le decía con frecuencia, pero Gonzalo la ignoraba. Todo esto había cambiado cuando una tarde había pasado por aquella joyería tan fufurufa de la calle Madero, en el centro de la ciudad.

Había una linda dependienta nueva aquel día, pero la vista de Gonzalo se vió inmediatamente atrapada no por la dependienta, sino por lo que había frente a ella : Una hermosa piedra rosada que brillaba casi con luz propia. Se acercó al mostrador casi con temor reverente, tal fué el encanto que ejerció la joya sobre él, que pensó que si se acercaba demasiado ambas desaparecerían.

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Caminos y Sueños

Instante.

Era una tarde de Diciembre de 2010 … hacía pocos meses que Toño había hallado por fin algo parecido a un trabajo. Una actividad sencilla pero divertida y que si bien era poco probable que lo volviese rico, si era muy gratificante por los alcances que tenía tanto para él como para otros. Toño era feliz … y pretendía mantenerse así por tanto tiempo como le fuese posible.

Era la vípera de la Navidad, celebración que a últimas fechas le parecía cada vez menos importante, al menos en el aspecto comercial asociado, pero si divertida e incluso necesaria, a un nivel más personal y familiar. Precisamente ese día él y sus familiarres más cercanos tenían la intención de disfrutar de una cena en un conocido lugar del sur de la ciudad, pues realmente a ninguno le apetecía cocinar, y allí se comía rico.

Salieron más o menos temprano de casa, era probable que tuviesen que padecer algo más del tráfico vehicular habitual, dada la naturaleza festiva del día, pero estaban dispuestos a soportarlo pacientemente, la velada que se disponían a pasar bien valía eso. Sin embargo, y por una de esas felices situaciones inesperadas, el tráfico fue mucho menor al esperado y llegaron pronto a su destino. ==> Continuar leyendo …

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Caminos y Sueños

Una sopa peculiar.

En la zona montañosa de un lugar al sur había una serie de pueblecillos muy curiosos. Estos pueblos estaban conectados entre sí por unas veredas descuidadas, veredas más bien aptas para las cabras que para personas.Desde el este, de aquellas tierras que según los ancianos permiten divisar el mar, venía llegando un extraño viajero bajo la bruma y el cielo tormentoso característico de la región.

Arribó primero al pueblo de San José y allí permanecio por unos días. Por estas tierras los extraños no eran muy bien recibidos que digamos, pero aparentemente el fuereño supo ganarse la confianza de los habitantes de la localidad, no solo eso,  incluso fue despedido con alegría por esa comunidad cuando tuvo que proseguir su viaje.

Así pues, el viajero siguió su camino por la región, visitando diferentes lugares como el Rancho de Don Teófilo, quien había matado a un coyote muy canijo y muy bravo el año pasado; o las tierras de Los López, quienes tenían fama de entrarle muy duro al Aguardiente, tanto los hómbres como las mujeres, cada vez que había una comilona. El viajero anduvo también por otros pueblos como San Bartolomé y San Felípe … y por donde pasaba creaba mucha sorpresa y algo parecido a la gratitud. ==> Continuar leyendo …

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Caminos y Sueños

La Guarida.

La mañana había sido tranquila, aunque la madrugada no tanto. Entre la diversión y los pendientes Toño no había dormido lo que era debido, pero comenzaba a habituarse a que sus sueños duraran poco y que la gris realidad ocupara la mayor parte de su tiempo. Siempre había cosas nuevas que sentir y descubrir, o eso quería pensar él, pues ese era el motor que lo llevaba de la mano desde el alba hasta el ocaso.

Había asuntos que atender ese día, urgentes si es que deseaba conservar su herramienta de trabajo por algún tiempo más, así que más que un deseo era una necesidad apremiante. La rutina sería rota, había la oportunidad de dedicar el día a cuestiones diferentes de sus actividades cotidianas y estaba decidido a sacar el máximo provecho … a dejarse sorprender.

El transporte inició siendo el mismo de siempre mientras trataba de alejarse del sur y dirigirse hacía el poniente, donde esperaba encontrar los elementos necesarios para que su herramienta pudiera funcionar. Llegó a la arteria principal del fluido sanguíneo de la masa informe que se atrevía a calificar de hogar, y allí comenzaron esos pequeños detalles que hacen grande casi cualquier día, casi cualquiera. ==> Continuar leyendo …

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