Sociedad Feudal

Pioneros – Parte 2


( Esta es la versión de texto del más reciente video de Dark Paladin X )

Hola, bienvenidos.

En mi más reciente visita a la ciudad de Querétaro, pude hospedarme en la casa de unos amigos. Durante mi estancia, me platicaron una serie de anécdotas curiosas que he querido compartir con ustedes.

Formando comunidad – 2

Como les platicaba la semana pasada, la relativamente pequeña comunidad de este condominio parece haber comenzado con el pie derecho.

Alejado del centro de la ciudad y relativamente aislado, en el condominio convergen personas con diversos intereses e historias previas y pareciera que, si no todos, muchos de sus habitantes están poniendo de su parte para, como suele decirse: “llevar la fiesta en paz”.

Un aspecto que no comenté la semana pasada es que mis amigos ya tienen experiencia colaborando con la administración en su anterior lugar de residencia.

Según su apreciación, el que varios de sus nuevos vecinos tuvieran una experiencia reciente con este tipo de vivienda, ha facilitado hasta cierto punto la organización y la toma de decisiones.

Puede uno darse cuenta de que en efecto varias de estas personas parecen estar dispuestas a hacer lo posible para que su nuevo lugar de residencia, su nueva comunidad, que uno esperaría durase mucho tiempo, sea la mejor posible desde el arranque.

Una de las cosas que saltan a la vista es que justamente este relativo aislamiento es lo que ha potenciado la formación de lazos entre ellos.

Cuando uno NO TIENE A LA MANO los lugares comunes para proveerse de los elementos más básicos, como la comida; o los grupos sociales conocidos, como familia y amigos, se vé obligado a buscar ayuda y apoyo en “los otros”, aunque estos “otros” sean perfectos desconocidos.

¿Qué hubiese ocurrido si este condominio estuviera es una zona más céntrica?

De haber existido lugares cercanos, digamos a un par de cuadras de caminata, donde adquirir productos y servicios; el negocio de comida que les he comentado probablemente jamás hubiese sido siquiera considerado. Y esto es lo que, según parece, ha servido hasta ahora como principal agente de cohesión.

Si bien Querétaro es, como les decía, una ciudad pequeña y realmente nada está muy lejos (Entre 15 y 25 minutos de trayecto en auto separan al condominio de las plazas más “lejanas”) el tener que manejar de ida y vuelta, lo que además implica gasto de gasolina y el estrés asociado a estar detrás del volante, no es comparable con la conveniencia del sistema de comida casera que implementaron los condóminos.

El problema fundamental.

El condominio horizontal o vertical, con las características que comentaba la semana pasada:

* La idea de la copropiedad del espacio.
* La elección de una administración.
* Las juntas regulares o extraordinarias para tratar temas relativos a su comunidad. (Entre otros)

Es un modelo de organización y participación que pareciera a los mexicanos nos resulta ajeno y difícil de aceptar e implementar.

Soy consciente de que establecer el tipo de organización que les he venido platicando en un espacio de solo 150 casas, 150 familias, no es ni de lejos comparable a tratar de hacer lo mismo para un territorio habitado por más de 120 millones de personas, con las dimensiones y diversidad geográfica, climática y cultural que tiene México.

La historia reciente de este país demuestra que los mexicanos, en general: No sabemos, no podemos o no queremos vivir en comunidad, salvo en circunstancias verdaderamente excepcionales.

Un experimento.

Querétaro está siendo un laboratorio de pruebas. Desde hace por lo menos una década, el crecimiento urbano de esta ciudad y del resto del estado, se ha acelerado de una manera sorprendente.

Según datos del 2015*, el llamado bajío mexicano, salvo el estado de Michoacán, es la región con más crecimiento del país, comparable incluso con los llamados “Tigres Asiáticos”.

Esta región de crecimiento incluye fundamentalmente: Aguascalientes, Querétaro, Guanajuato y Jalisco.

Dado lo anterior, es natural entonces el constante arribo de nuevos habitantes a la ciudad. Y debido a ello el negocio de las desarrolladoras inmobiliarias en Querétaro parece gozar de muy buena salud.

Desde hace muchos años, lo primero que uno vé cuando está arribando a Querétaro, es la enorme cantidad de desarrollos inmobiliarios, principalmente fraccionamientos residenciales. Y esto no ha hecho sino aumentar con el tiempo.

Ahora, este enorme crecimiento parece estar, al menos parcialmente, planeado y dirigido por las desarrolladoras inmobiliarias y los gobiernos municipales de Querétaro, Corregidora y El Marqués.

A diferencia de la Ciudad de México donde los asentamientos irregulares, también conocidos como “paracaidistas” o “ciudades perdidas” fueron quienes determinaron dicho crecimiento.

No dudo que este fenómeno de asentamientos irregulares también esté ocurriendo en Querétaro, pues no todos quienes llegan a la ciudad comprarán una casa en un fraccionamiento, por obvias razones ($$$).

Ahora, si lo que digo tiene algo de verdad, y los fraccionamientos de este tipo están siendo la norma sobre otras formas de urbanización; y si además fomentan un tipo de organización similar al que les he venido platicando, ello implica que en Querétaro estamos experimentando no solamente con una forma de vivienda relativamente nueva, sino con un modelo de organización civil igualmente novedoso, para los estándares mexicanos por lo menos.

Recuerdo que en los 90s, cuando yo era más pequeño, en la Ciudad de México se buscó darle relevancia a los llamados “Jefes de Manzana”. Que debían funcionar, si no entiendo mal, como la administración de la que les he venido platicando, pero para las colonias y barrios tradicionales.

También recuerdo que para muchas personas este cargo no representaba mayor cosa. Hoy en día pareciera que dicha figura está prácticamente extinta.

Sin embargo, una búsqueda en Google revela que el “Jefe de Manzana” sigue siendo un cargo vigente y en uso, en cuyo caso debo preguntarme: ¿Hay uno, o más, en el pueblo donde vivo? ¿Cuáles son sus atribuciones, responsabilidades y demás?.

Probablemente en otra parte de la ciudad este mecanismo de organización y representación sea mucho más conocido y practicado. No parece ser el caso donde yo vivo.

La dinámica de los condominios es, en este aspecto al menos, mucho más clara. O por lo menos así ha sido hasta ahora en la experiencia de mis amigos.

El que la participación de los condóminos, en la toma de decisiones de su comunidad, se mantenga saludable es una responsabilidad compartida por todos y cada uno de ellos.

Parece claro que el sistema de comunicación estable cido, mediante la plataforma conocida como WhatsApp, no ha hecho sino ayudar a que esta organización y participación fluya de buena manera. No me los imagino estableciendo un tablón de anuncios y pegando papelitos en él. La solución digital ha sido sin duda mucho más rápida, práctica y efectiva.

Pienso que la buena administración es también un elemento FUNDAMENTAL. Si esta no es clara y consistente con sus decisiones, y como resultado los condóminos pierden el respeto por la autoridad que ellos mismos han elegido, esto podría irse al carajo.

¿Les suena familiar de alguna manera?

Perspectivas hacia el futuro.

Dentro de no mucho tiempo la pequeña plaza comercial, construida por la desarrolladora inmobiliaria, a la entrada del condominio, estará terminada. Ya se sabe que habrá un Oxxo y un gimnasio en ella.

Este condominio no tardará en ser absorbido por la mancha urbana queretana que, de acuerdo al taxista que me llevó desde la terminal de autobuses hasta la casa de mis amigos, crece diariamente.

Según me dijo, todos los días llegan decenas de nuevas familias, y no en plan turístico, sino para comenzar una nueva vida en la ciudad.

Ya hay otros dos condominios construidos y en proceso de ser habitados frente a la entrada del que habitan mis amigos. Y hay planes de construir algunos más en esa misma zona durante los próximos meses y años.

Cada uno de ellos elegirá su administración. Sin duda habrá comunicación entre los administradores, después de todo son vecinos entre sí. ¿Qué resultará del intercambio entre ellos?

Es claro que surgirán ideas en alguno y que, debido a la vecindad y el intercambio entre los administradores, podrían ser implementadas en otro. Tal cual o mediante alguna adaptación.

Tal vez el caso del “servicio a la comunidad” (El servicio de comida a domicilio) será replicado en otro condominio. Tal vez no, pues para entonces la urbanización y la capacidad de obtención de productos y servicios en la zona será diferente.

Si la urbanización afectará el inicio de otros condominios de la zona, es claro que también lo hará para el que habitan mis amigos.

¿Qué pasará con los lazos que parecen estarse formando en el condominio del que les he platicado? ¿Serán lo suficientemente fuertes para entonces y sobrevivirán? ¿Serán débiles y susceptibles de ser destruidos? ¿El sentido de comunidad se mantendrá ante el incremento de la densidad poblacional de la zona?

Este modelo de vivienda desde luego tiene sus desventajas, y habrá millones de mexicanos que no querrán vivir jamás en un lugar así. Que no dejarán nunca su colonia o su barrio, y eso está bien.

Pero no puedo sino pensar que la organización y formación de comunidades, que parecen ser inherentes a los condominios de este tipo es algo que encuentro francamente atractivo.

Puede llegar a ocurrir que uno, queriendo participar del costo-beneficio de un modelo semejante, termine rodeado de la misma gente indolente y apática que ha dado al traste con otras comunidades en todo el país.

En cuyo caso el hecho de que el modelo de condominio fomente este tipo de organización y convivencia, no servirá de mucho.

Pienso que la sana convivencia requiere de más que leyes y reglamentos. De más que recursos, su administración y su uso. De más que premios y castigos.

Requiere FUNDAMENTALMENTE de la voluntad y compromiso de una buena parte de los individuos integrantes de una comunidad. Se me ocurre que si dicho compromiso es adquirido de manera voluntaria, en lugar de ser resultado de coacción, será mucho más productivo y duradero.

El individuo DEBE ESTAR DISPUESTO a límitar hasta cierto punto su “libertad” si desea disfrutar de los beneficios que provee una comunidad sana y bien organizada, BENEFICIOS QUE NO SON POCOS NI DESPRECIABLES.

Pienso también que solamente así se pueden formar relaciones y comunidades, si no amistosas, por lo menos respetuosas y pacíficas.

Nuevamente, no he dicho nada nuevo. Solo lo obvio.

Pues bien, hasta aquí las ideas que surgieron de mi reciente visita a Querétaro.

Probablemente este par de videos no le hagan justicia a la interesante experiencia que mis amigos han disfrutado durante los últimos meses.

Confío sin embargo en que estas anécdotas, ideas y reflexiones hayan sido de interés para ustedes.

Los espero la próxima semana con un tema nuevo.

Hasta entonces.

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