Caminos y Sueños

Frenesí en la oscuridad.

Había salido temprano de casa. Era una mañana agradable y el camino sería algo largo, primero abordaría el camión, luego el metro y una vez más el camión, hasta llegar a su destino. Un par de horas de viaje.

Llevaba su mochila, como siempre: Un suéter, algo de papel, su reproductor de música con sus audífonos y, desde luego, un libro iban dentro de ella. La realidad es que a Toño no le gustaba demasiado salir de casa, pero esta vez lo había hecho de buen ánimo y con mucho gusto.

Había quedado con sus amigos, quienes le habían pedido ayuda ese día para un evento especial, que llegaría a mediodía al cine. Él sabía que ellos no solían seer muy puntuales, pero la verdad es que a él no le importaba llegar antes que ellos, prefería andar con calma por las calles, la última vez que se había apresurado las cosas habían salido bastante mal y estaba determinado a que eso no se repetiría.

En eso iba pensando cuando de pronto sintió que alguien le tocó el brazo.

– Disculpa, ¿Qué hora tienes?

Una mujer de mediana edad era quien le hablaba. Iba vestida de manera casual, una sudadera, unos jeans y tennis, lo que se había vuelto “normal” desde hace algún tiempo.

– Son las 11:10 – contestó con una sonrisa.

– Muchas gracias – respondió la mujer.

El resto del viaje transcurrió sin novedad. Eran 10 minutos antes del mediodía y ya se encontraba en la entrada de la plaza. Ya casi estaba allí. Escaleras, luego pasillos, mucha gente en la plaza a pesar de ser más o menos temprano; aunque por otra parte, era viernes. Los diez minutos volaron y finalmente se encontraba a la entrada del cine y al parecer, como había esperado, ellos no habían llegado aún.

Se dispuso a esperar, justo para eso es que tenía algo que leer y música para escuchar. 10 minuto más pasaron y no parecían haber llegado aún, aunque había una persona sentada que le resultaba familiar.

Se acercó y en efecto se trataba de uno de ellos. Se saludaron y luego las preguntas de rigor: ¿Cómo te ha ido? ¿Qué tal la familia? ¿Y la escuela?. Y así siguieron durante los siguientes minutos. Finalmente llegaron los demás, ellos venían en carro y traían las cosas necesarias para atender a los asistentes. Pero primero los saludos y luego a bajar las cosas y acomodarlas en su sitio.

– Muy bien, la primer función es a las 16:00 Hrs, pero nosotros debemos estas instalados a más tardar a las 13:30, porque las actividades arrancan a las 14:00. – Dijo la encargada.

Todos pusieron manos a la obra. Había que pedir mesas y un par de sillas. Montar unos expositores, sacar los regalos y varias otras cosas más.

Mientras todo esto se llevaba a cabo, había tiempo de conversar un poco más. Toño estaba contento y el evento todavía no había comenzado del todo. Las 13:15, ya todo estaba instalado, aunque quedaban cosas por ajustar. Había tiempo para ir a comprar unas bebidas, así que mientras los demás afinaban los últimos detalles, Toño y Erick fueron por ellas.

En el camino siguieron poniéndose al día. No hacía mucho que se habían visto por última vez pero habían pasado varias cosas. Escaleras y más escaleras, luego entrar al supermercado y de regreso. Dieron las 14:00 y comenzó la primera de las actividades del día.

Los asistentes habían llegado desde temprano, y con el paso de las horas habían llegado aún más. Una de las cosas que más disfrutaba Toño era ver cómo los asistentes disfrutaban, en general, de la compañía de los otros; después de todo los unía este gusto particular por las películas y los productos venidos de oriente.

Algunos de ellos se acercaban a la mesa para hacer preguntas o peticiones. Quienes no sabían del evento buscaban saciar su curiosidad. Niños, jóvenes y adultos por igual. Dieron las 15:50, la primera función estaba por comenzar. Erick y él tomaron un par de cajas pues se entregarían algunos presentes antes de comenzar la función.

Normalmente los encargados del cine no permiten el acceso a las salas sino hasta 10 minutos antes; pero por alguna razón esta vez no fue así. La idea era que conforme fueran pasando se les entregaría su presente, pero cuando llegaron a la sala ya estaba llena algo así como un 30 por ciento.

Bueno, se les entregarían primero a quienes vinieran entrando y luego a los que estaban sentados. Al parecer quienes ya estaban en la sala no habían notado su presencia y no fue sino hasta que oyeron expresiones de sorpresa y algunas risas que se percataron de que algo estaba pasando.

Comenzaron los anuncios comerciales, señal de que la película comenzaría dentro de los próximos 5 a 10 minutos. Ni Erick ni Toño habían tenido oportunidad de poder organizar a los asistentes en fila, pero sorprendentemente no hubo necesidad, quienes estaban ya sentados rápidamente se colocaron en la parte frontal de la pantalla en una fila ordenada. Eran demasiados !

Ambos movían las manos de forma frenética tratando de entregar los presentes de la forma más rápida y eficaz posible. El último anuncio, un promocional de la cadena de cines, indicaba que la función estaba por comenzar… y todavía parecían faltar tantos !

– Ok, chavos, la película está por comenzar. ¿Qué tal si se sientan y seguimos con esto al terminar la función? – Preguntó Erick.

Aunque no hubo una respuesta unánime, el consenso pareció ser que no. Ya habían bajado y no se volverían a sentar hasta que hubiesen recibido sus presentes. Muy bien, pensaron ambos, entonces sigamos, la decisión es de ellos; y continuaron entregando las cosas a un ritmo frenético.

Erick ya se notaba cansado, inclinarse para recoger las cosas le resultaba cada vez más difícil y aunque parecía no haber final, eventualmente el último de los asistentes recibió sus regalos y procedió a su lugar.

Varios minutos más habían pasado desde el inicio de la película y ambos se dirigieron hacía la salida de la sala, aunque todavía esperaron algunos minutos más a que llegaran los retrasados, que sin duda habían pasado a la dulcería. Finalmente se retiraron dejando una caja vacía en el cesto de basura y llevando la otra a la mitad.

Una vez de regreso, tocaba tratar de recuperar algo de energía, pues las actividades apenas habían comenzado.

Al terminar la primera función los asistentes pasarían a la mesa para recibir otro regalo adicional: un poster. Pero mientras tanto podían volver a platicar y echar un poco de relajo. Estando en el cine, las palomitas eran casi casi una obligación. Y todos las comieron de buen grado.

Comenzaron a llegar a la mesa de atención quienes y habían disfrutado de su función. Otra fila y de nuevo el movimiento de manos, aunque esta vez menos frenético que hace rato.

Saludos, agradecimientos y caras felices de uno y otro lado de la mesa, mientras los posters cambiaban de manos. Esta era una de las partes que Toño más disfrutaba de todo esto: la interacción con los asistentes. Como en ocasiones anteriores no faltaron los padres, e incluso más de un abuelo o abuela, que acompañaban a sus hijos o nietos. Eso siempre era agradable de ver.

Era una vez más tiempo de entregar presentes al inicio de la función, aunque esta vez decidieron ingresar más temprano a la sala para evitar la presión y el desgaste de la vez anterior. En efecto esta vez el proceso fue más relajado y antes de que llegara el promocional final, todos los que ya habían ingresado estaban en sus asientos con su presente en mano. Como la vez anterior esperaron a los retrasado después de lo cual abandonaron la sala.

Quedaba la segunda entrega de posters, que se llevó a cabo sin novedad y fue bastante más breve que la primera. Probablemente había quienes habían pasado antes de entrar a la función. Una vez terminaron, era tiempo de comenzar a levantar las cosas, bastantes menos que cuando había comenzado el día. Siempre resultaba curioso cómo es que desmantelar algo, lo que sea, es mucho más rápido que armarlo.

Todo listo, los artículos restantes habían sido empacados y todos estaban listos para abandonar el lugar. Ya eran cerca de las 21:00 Hrs ! Cómo volaba el tiempo cuando uno estaba ocupado y se divertía. Este lugar era bastante agradable y se había convertido en algo así como una segunda casa para todo ellos.

Aunque cansados, todos parecían bastante satisfechos con la forma en que se habían llevado a cabo las cosas en esta ocasión. Se habían hecho varios progresos, y más de una mejora, desde la primera ocasión, un par de años atrás.

Era curioso como unas funciones de cine, las cuales ellos ni siquiera presenciaban, podían tener este efecto en ellos. Pero era natural, después de todo se contagiaban de la energía y el entusiasmo de los asistentes, con quienes compartían este gusto por el cine y la animación. Muy probablemente ninguno de ellos estaría allí si no fuera porque seguían disfrutando tanto de los juegos como las películas, y desde luego la camaradería, tanto o más que los propios asistentes al evento.

Por hoy, todo había terminado; pero ya volverían a aquel mismo lugar, o a uno diferente. No lo sabían aún. Y volverían a trabajar y frustrarse, pero también a disfrutar y reír juntos, a 24 cuadros por segundo.

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