Día de Muertos

Reflexiones sobre la muerte: Los sepultureros.

Hay quienes ven su labor como secretaria(o), recepcionista, o cualquier otra, como algo desagradable. Por otro lado, muchas actividades humanas son consideradas como desagradables o indeseables por la sociedad en su conjunto, por ejemplo: barrendero, prostituta, y algunas más. Sin embargo, pienso que una de las labores que siempre han sido y serán necesarias, y que no es probable que jamás reciban algún tipo de agradecimiento, mucho menos algún reconocimiento, es la del Sepulturero.

Jamás he tenido la oportunidad de platicar con alguno de ellos, mucho menos de conocer a nadie que se dedique a dicha labor. Debido a ello, mas que conocimiento y anécdotas, este será un escrito plagado de preguntas y suposiciones. Por alguna razón la vida y obra de quienes se dedican a depositar los restos mortuorios de aquellos que han partido, en el lugar último de su descanso, es algo que me parece intrigante.

Es la de ellos, una labor ingrata. ¿Cuál pudo haber sido el conjunto de decisiones y circunstancias que los llevaron a realizar esta actividad?. Algún día también les tocará estar al otro lado de una pala, ¿Alguno de sus colegas realizará la misma labor que ellos en vida?, ¿Quizá incluso algún familiar que se dedique al mismo oficio?. En medio de las lágrimas y el dolor, podemos hallar a seres que trabajan a plena vista, pero al mismo tiempo resultan invisibles.

Interred

¿Que podrían platicarnos aquellos sepultureros, más observadores, sobre los dolientes de tal o cual entierro?. No es difícil imaginarse que, bajo ciertas circunstancias, aquellos que aparentan ser dolientes, tienen otras emociones e intenciones que poco o nada tienen que ver con dolor o pérdida. ¿Avaricia?, ¿Culpa?. ¿Cuántas de tales emociones han resultado lo suficientemente transparentes para que alguien, ajeno al momento pero al mismo tiempo parte de él, las note y las entienda?.

Curiosa ironía que la muerte de una persona sea la forma de vida de otra. Al llegar la noche, pálida imitación de la llamada “oscuridad eterna”, ¿Qué es lo que pasará por la mente de estas personas?, ¿Cómo es que conciliarán el sueño?. Supongo que hay una sutíl pero importante diferencia con otras labores surgidas del final de una vida, como por ejemplo: El médico forense, el embalsamador o el encargado de una funeraria. son los sepultureros quienes deben vertir la tierra sobre lo que alguna vez fue una persona, temida o respetada, amada u odiada.

Haber atestigüado a lo largo de un día, o al pasar de los años, tanto dolor y sufrimiento, real y/o fingido, sin duda debe dejar una marca en la persona. Es parte de nuestra naturaleza el buscar el reconocimiento de nuestros semejantes y como decía al inicio es muy probable que ellos, los sepultureros, jamás lo obtengan más allá de su círculo familiar y tal vez de parte de sus amistades. Del resto de la sociedad recibirán, en el mejor de los casos, indiferencia; en el peor, quizá incluso recelo y odio.

Caronte

Es mi parecer que la suya es una labor de la que muy poco se habla, y aún menos se entiende. Realizan una tarea sencilla, y al mismo tiempo imponente. ¿Será acaso que muchos de ellos se han vuelto insensibles al miedo natural que le tenemos a la muerte?, ¿Será que en ellos ya no surten el mismo efecto las lágrimas y el sentimiento de pérdida?. Me aventuro a suponer que es muy posible, pues de otra manera no concibo que puedan realizar su labor de manera adecuada y eficiente.

¿Qué impacto podría tener esta labor en sus relaciones familiares y afectivas?, ¿Tiene impacto?. ¿Será que ellos, más que muchos de nosotros, han hecho las paces con la idea de que más tarde o más temprano deberán abandonar esta existencia?. ¿Será que ellos, más que muchos de nostros, valoran esos instantes que hacen de la vida un viaje tan terriblemente bello?. Muchas preguntas, muy pocas respuestas, sobre un grupo de personas que rara vez tienen alguna importancia en nuestra vida cotidiana.

Todas las labores derivadas del final de una vida, todas las personas que de algún modo u otro están involucradas con el proceso de disponer de los muertos, suelen ser vistos con recelo por el conjunto de la sociedad. Como si supusiéramos que obtienen algún tipo de satisfacción, algún placer perverso, en llevar a otros a su última morada; como si pensáramos que son seres sin la capacidad de tener empatía, de sentir dolor o pérdida; como si de engendros de la sombra se tratara.

Los sepultureros, seres humanos, como ustedes o yo, que lo único que buscan es ganarse el sustento. Que buscan, como ustedes o yo, disfrutar de los pequeños momentos que le dan “sentido y sabor a la existencia”. Al final del camino todos compartiremos el mismo destino. Mientras tanto seguramente nosotros trataremos de pensar lo menos posible en el final de este viaje, y en aquellos que serán los encargados de ponernos “3 metros bajo la tierra”.

La vida le preguntó a la muerte:

«¿Por qué la gente me ama, pero a ti te odia?»

A lo que la muerte respondió:

«Porque tú eres una hermosa mentira, y yo una verdad dolorosa.»

(Hallado en Internet, de autor desconocido)

PD: A principios de este año la muerte estuvo muy cerca de mi y de mis seres queridos. Entonces decidí que este més de noviembre compartiría en este espacio algunas reflexiones relacionadas con la única certeza de esta vida: su final. Espero, estimado lector, que quieras acompañarme una vez más la próxima semana. Hasta entonces.

Estándar

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s