La telera nuestra de cada día

La maldita simpatía.

Durante los últimos días han ocurrido bastantes cosas dignas de ser comentadas. Desde luego soy un ignorante de la mayoría de los temas relacionados, pero eso no va a detenerme. Resulta que uno de mis formatos favoritos en esto de compartir ideas, con quien sea que esté leyendo este espacio, es cuando comento un par de manera breve, vemos que resulta de eso el día de hoy. Comencemos con algo más o menos fuerte.

Incompetencia: Recientemente se ha difundido el video con sonido del ántes, durante y después del hombre más buscado de México, del criminal más importante de este país: Joaquín Guzmán. Desde luego las autoridades federales “encargadas” del caso no tomaron la difusión del material con mucho agrado. Ahora, todos debieramos saber que una fuga como esa no pudo llevarse a cabo sin la complicidad de una cantidad enorme de personas y autoridades de todos los niveles. Pero, supongamos por un momento que esto no fuera así.

El video muestra claramente que previo a la fuga del criminal hubo ruidos bastante notorios en su celda que indicaban que algo no estaba bien. ¿Cuál fue la respuesta del centro de monitoreo? : Ninguna, no hubo tal. Yo les pregunto sinceramente: De acuerdo a su experiencia ¿Qué tan frecuente es que los habitantes de este país, cualquiera que sea su ocupación o cargo, realice su labor de manera descuidada o mediocre?. En mi experiencia personal: Muy frecuente.

Trollface

Tenemos conocimiento de miles, quizá millones, de casos donde alguien realizó su trabajo de manera indebida, porque se le dió la gana. Como resultado de ello tenemos obras deficientes, personas inocentes encarceladas sin razón, personas muertas por alguna negligencia médica, y un largo etcétera. Los mexicanos en particular somos muy dados a hacer las cosas “a medias”, a realizar “el mínimo”. A mi no me resulta difícil pensar que los custodios y todos los encargados del penal actuaron como suelen hacerlo normalmente, con coacción y amenazas o sin ellas.

Es conocimiento popular que a muy poca gente en este país le interesa estar involucrada en modo alguno con cualquiera de sus instituciones, en particular las relacionadas con la procuración de seguridad y/o justicia, pues su incompetencia es legendaria. Ahora, retomando la realidad de que hubo coacción para facilitar la fuga del delincuente Joaquín Guzmán, si no todos los custodios fueron comprados, seguramente muchos de ellos fueron amenazados. Les pregunto ¿Qué estarían ustedes dispuestos a hacer con tal de proteger a sus seres queridos?. Mientras el “estado” mexicano no pueda garantizar la seguridad de los encargados de la seguridad (Jueces, Ministerios públicos, Celadores, Policías, etc …) ¿Como diablos va a garantizar la de ustedes o la mía?.

*** *** ***

Sazón: Es lo que le da su toque especial a los alimentos que ustedes o yo consumimos. Hay personas entre nosotros que han decidido entrenarse en el sutil y delicioso arte de combinar ingredientes, olores, sabores y texturas para encantar el paladar de los demás. En el mundo hay quienes tienen las mejores credenciales posibles que dan cuenta de que su capacitación y experiencia es exquisita. Y con todo y ello, ustedes y yo sabemos que, en ocasiones, la señora que vende garnachas en la esquina tiene mucho mejor sazón que muchos cocineros profesionales, que muchos Chefs.

Pues bien, con el advenimiento hace unos años de la Reality TV, donde vemos a personas supuestamente como ustedes o yo, personas “comunes y corrientes” superando retos físicos, demostrando algún nivel de conocimiento o capacidad, realizando alguna actividad creativa o artística; surgieron una cantidad increible de programas detallando los procesos y/o resultados de una actividad deliciosa y que son conocidos de manera genérica como: Shows gastronómicos. Desde documentales y programas de viajes en busca de delicias culinarias, hasta los dedicados a detallarnos el proceso que lleva de unos cuantos ingredientes a un platillo delicioso.

Uno de tales es Master Chef. La primera versión mexicana terminó el pasado domingo. En honor a la verdad, yo únicamente ví la final, prácticamente de rebote dado que mi madre y mi hermana estaban interesadas en verla. El ganador de tal programa fue un jóven llamado Alan. Ahora, no voy a entrar en detalles de los valores de producción, la calidad de los platillos preparados o del programa en sí. La cuestión es que un grupo de profesionales, los jueces, decidieron que este muchacho había demostrado las cualidades necesarias para ser el ganador, y algo de lo más interesante en relación con este hecho fue: La reacción de una parte de la audiencia. A continuación presento unas imágenes antes ustedes.

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Como se puede ver, algunos de los espectadores del programa no quedaron muy contentos con el resultado, lo cual es entendible. Pero la forma en que manifestaron su descontento me parece despreciable. Normalmente este tipo de emisiones en México cuentan con un sistema en el que la audiencia decide, al menos parcialmente, quien es el ganador de tal o cual premio. Pienso que ello ha llevado a que muchas personas, muchos ignorantes, confundan carisma o simpatía con capacidad y/o talento. Un grupo de personas con ciertas credenciales en el arte de cocinar decidió que una persona X, en este caso llamado Alan, debía ganar y, para mi, fue algo bueno que la opinión de la audiencia no tuviera injerencia directa en esta decisión, al menos hasta donde pude entender.

Finalmente, estas reacciones, si bien no fueron muy numerosas en las redes sociales, fundamentalmente Twitter, no dudo que hubo quien expreso sentimientos similares y quizá incluso peores pero en privado. Pudiera ser que solo se tratara de algunos monitos tratando de parecer “chistosos” pero, asumiendo que fueron más o menos serios con la intención de sus publicaciones, ello demostraría no solo que, como ya dije, para muchos vale más el carisma que el talento, sino que en este país seguimos siendo terriblemente clasistas.

Pareciera que no importa si alguien demuestra capacidad para una cierta actividad; si lo hace pero no tiene la “apariencia adecuada” muy probablemente no se le brindarán JAMÁS las oportunidades necesarias para desarrollar su talento. Muy probablemente no logre tener algun tipo de credibilidad ante los demás. Ello es una puta tragedia, y los invito a imaginarse las posibles consecuencias de la misma para todos nosotros, sobretodo teniendo en cuenta el tema que comentába con ustedes hace unos momentos. “Bon appétit”.

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PD: Muchas gracias por visitar este espacio, espero que vuelvan pronto. Hasta entonces.

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