Videojuegos

Nosotros los cómplices.

«Interpreta mi silencio». ¿Cuántas veces habremos escuchado esta bendita frase?, ¿Cuántas veces la habremos pronunciado ustedes y/o yo?. Es una frase sencilla, pero al mismo tiempo llena de significados. Otra frase curiosa, asociada con la primera es: «El que calla, otorga». Y asi tenemos que en muchas ocasiones, no hace falta manifestar nuestro acuerdo de manera tácita con una situación, con un hecho o una idea; basta con no decir nada en contra, y eso es un maldito problema.

Resulta ser que en muchas ocasiones podemos estar en desacuerdo con algo o con alguien. Podemos estar en desacuerdo con un hecho o con una idea, pero no lo hacemos patente, simplemente guardamos silencio y es como si esperáramos que, con ello, el origen de nuestro malestar simplemente desaparezca, como por mágia, por encanto, milagro o algo así. Seguramente no soy el único que ha pensado que tal actitud nos hace ver como verdaderos imbéciles ¿cierto?.

Yo he sido testigo de cómo personas a quienes apreciaba y consideraba inteligentes, en algún grado, adoptan un «silencio digno» frente a una situación que les molesta, frente a una idea que les ofende. Sobra decir que cuando esto ha ocurrido, la persona en cuestión pierde buena parte de mi respeto y quizá hasta mi estima. Supongo que eso es insignificante para ellos, y quizá así deba ser. Entiendo, muchas personas no somos dadas a los conflictos o las confrontaciones, y solemos evitarlos en la medida de lo posible. Pero en muchas ocasiones eso solo agrava el problema.

A inicios de esta semana Jim Sterling, comentarista y crítico de videojuegos presentó la más reciente edición de su show semanal Jimquisition, en el que suele comentar las notas que él considera más destacadas surgidas del medio durante los últimos 7 días. Jim Sterling es arrogante, se considera a sí mismo la más bella y sabia creación sobre esta tierra. Jim Sterling es un personaje creado por … Jim Sterling, y muchas personas lo detestan.

Por otro lado, muchas otras personas decimos, como él suele sugerirlo: Gracias Dios, por la existencia de Jim Sterling (El que creamos o no en dicho dios es irrelevante). Podemos no siempre coincidir con él, podemos no coincidir con él la mayoría del tiempo, pero sabemos que su voz es una sin la que «el gran concierto de las voces» que es Internet, sería menos útil, menos bello y menos armónico. La voz de Sterling, a veces chillona y molesta, otras melodiosa y tranquilizadora, es necesaria y puede llegar incluso a ser útil. Pues bien, Sterling comentó un tema muy similar al que les platico en su video titulado: Disfruta el silencio, siente el ruido.

En el campo de los videojuegos, como en cualquier otro donde haya humanos y dinero involucrados, suele haber una dosis no menor de prácticas molestas, deshonestas e incluso aberrantes. Una de tales son las llamadas Microtransacciones. Estas suelen tener algo más de sentido cuando la aplicación o el videojuego donde se llevan a cabo puede obtenerse de manera gratuita, pero son una verdadera pendejada, francamente un insulto, cuando se hallan en una aplicación o videojuego por el que ya hemos pagado de antemano X cantidad de dinero.

Claramente muchos consumidores estamos en contra de tales prácticas, pero pareciera que la inmensa mayoría simplemente se contentan con, adivinaron, guardar silencio. Como Sterling bien dice:

«Las microtransacciones no son algo nuevo, y en la opinión de muchos periodistas (especializados), al no ser una novedad, dejan de ser una historia que valga la pena cubrir y/o comentar. También es cierto que una parte de la audiencia que consume estos contenidos, considera que tocar un tema no novedoso es una pérdida de tiempo».

Es como si muchos, con su silencio, estuviesen diciendo: «Todo se ha dicho ya, guardemos silencio y sigamos adelante». No, yo al igual que Sterling me niego a ello.

Coincido también cuando dice que: «El que algo sea “normal” de ninguna manera significa que sea “bueno”». Una situación desagradable, nocíva, DEBE SIEMPRE SER UNA HISTORIA DIGNA DE COMENTAR Y DISCUTIR. Los desarroladores y las compañías que publican videojuegos definitivamente saben que las audiencias en general tienen una memoria corta, sobre todo en estos tiempos; saben del poder inmenso del silencio, y lo usan de manera bastante efectiva en su favor, y desde luego en contra nuestra. Los medios también son conscientes de este hecho, y hacen buen uso de ello. Al parecer los únicos que no parecemos captar la idea, somos nosotros, los consumidores, las audiencias.

Cierto es también que uno no puede estar vociferando sobre el mismo tema una y otra vez; el hacerlo termina convirtiéndolo a uno en «el niño que grita lobo», no importando si en efecto el lobo está justo allí. Estar indignado, y permanecer así, es algo que no sólo no genera ganancias y simpatías, progresivamente lo vuelve a uno un incómodo, un indeseable, y al final todo termina en una cosa: silencio. Cuando alguien crea, algo, lo que sea, busca generar una reacción en su interlocutor, pero ante la repetición del mismo estímulo, dicha reacción disminuye, que es lo que en economía llaman: Principio de productividad marginal decreciente (Law of diminishing marginal returns).

Muchas otras cosas razonablemente interesantes son las que comenta Jim Sterling en su video, los invito a invertir unos minutos en él. Pero básicamente expone como: al ser apáticos, al guardar silencio, nos volvemos cómplices de la situación nocíva, nos volvemos parte del problema, y no de su solución.

Ahora, el tema particular que Sterling comenta está relacionado con algo que quizá a muchos de ustedes no les importe: los videojuegos, y eso está bien. Pero sinceramente los invito a mirar a su alrededor, a reflexionar un poco. Este tipo de situaciones, este tipo de silencios cómplices ocurren en muchísimos otros aspectos. ¿Cuál de ellos les es importante a ustedes?: ¿La ciencia?, ¿La literatura?, ¿La televisión?, ¿La música?, ¿El arte?, ¿La política?, ¿La economía? … ¿Su propia vida personal y familiar?. ¿De qué se han vuelto cómplices ustedes?. ¿De que me habré vuelto complice yo mismo?.

Como acertadamente comenta Sterling, refiriéndose a varios de sus colegas: «¿Quieres ser parte del silencio a pesar de tu capacidad de alcanzar una audiencia?, bien. Pero no trates de fastidiarnos a los demás.»

Pienso que todos sabemos que las cosas no se solucionan por sí mismas, no aparecen sin razón, y más aún, no desaparecen sin ella. Para que ello ocurra a alguien tiene que importarle;  algo, o alguien, tiene que hablar del tema, o mejor aún, actuar sobre él. Pero la acción frecuentemente viene precedida de voces, no de silencios.

Y por eso justamente es que necesitamos voces como la de Jim Sterling en los videojuegos, o la de otros comentaristas/columnistas en cualquier otro campo, personas que no se cansen de recordarnos que hay problemas que necesitamos atender, sin importar que muchas veces las audiencias nos lleguemos a cansar de escucharlos, o nos molestemos con ellos.

Sinceramente los invito a, en la medida de lo posible, que no guardemos silencio si algo nos importa de verdad, si algo nos molesta. Si consideramos que algo está mal, hagámoslo saber. Posiblemente deberemos defender nuestra voz contra viento y marea, preferentemente con datos y hechos verificables. Quizá descubramos en el proceso que estábamos equivocados, en dicho caso tendremos que estar dispuestos a cambiar de parecer si la evidencia demuestra, más allá de toda duda razonable, que estábamos en un error.

La decisión sobre qué hacer y cómo hacerlo como siempre es del individuo, es de ustedes y mía. Los dejo pues con otra idea presentada en el video de Sterling que considero particularmente importante (traducción libre). Gracias por tomarse el tiempo de visitar este espacio y leer esta líneas, de verdad espero que nuestras voces puedan seguir siendo escuchadas. Hasta pronto.

«Espero que aquellos que “superan” estas cosas y demandan molestos que otros se unan a ellos (en el silencio), entiendan que se han convertido en un ladrillo más en el muro de la indústria. Nadie está obligado a estar molesto e indignado. No seré yo tan arrogante para demandar que cualquier lector, o compañero escritor, se levante en armas por una causa en la que no cree y que muy probablemente considera insignificante. Sin embargo, pido lo mismo. Que se entienda que es igualmente arrogante demandar que otros dejemos de interesarnos por algo, solamente porque ustedes han dejado de hacerlo.»

boca_cosida

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