El Desarrollo

Justicia (día 62).

Antes de iniciar con el tema de esta ocasión, quiero comentar brevemente sobre un asunto que ha acaparado ciertos medios, en especial las llamadas “redes sociales”, el “movimiento estudiantil” denominado #YoSoy132. Este movimiento nació después de la visita del PRI a las instalaciones de la Universidad Iberoamericana. Los origenes y los episodios más recientes de este “movimiento” están razonablemente bien documentados en diversos lugares, y los invito, en caso de que no estén muy al tanto, a visitarlos en cuanto se den un tiempo libre.

Sólo diré, a modo de resumen, que la “peculiar” recepción y despedida de Peña Nieto, la reacción de los dirigentes Tricolores y colaboradores de campaña de Peña, llamando simpatizantes de AMLO a los manifestantes, dando a entender que no eran estudiantes, que eran “unos 20” y no lo que los videos mostraban, la cobertura poco profesional de los medios, la parcialidad que sin duda mostraron dió lugar a un video llamado “131 Alumnos de la Ibero responden”.

Hoy este movimiento, generado a partir de la identificación de ciertos universitarios como un grupo con inconformidades e intereses comunes, está tratando de influir en las próximas elecciones federales, evitando (dicen) la imposición de Peña Nieto como presidente. Yo sin embargo, sigo sin ver con claridad que es lo que buscan. Una de las cosas que más ruido me causó durante su reunión en la inmunda “Estela de Luz” fué su petición de que el próximo debate presidencial, planeado para el 10 de Junio de Guadalajara, se transmita en “Cadena Nacional”, eso desde mi perspectiva es un gran error.

A pesar de esta indefinición de objetivos, de agenda, y el poco impacto que parecen tener en el “gran público” las manifestaciones de estos estudiantes, es claro que al fin un cierto sector de la zoociedad ha manifestado su desacuerdo ante lo que los especialistas gustan llamar “la actual coyuntura” … Para aquellos que desde hace algún tiempo nos asumimos como ciudadanos de esta nación, que hemos tomado la decisión de mantenernos informados, de tener una opinión, y de compartirla con tantas personas como sea posible, es un pequeño rayo de esperanza, de que quizá al fin este surgiendo una generación dispuesta a participar en la creación de un mejor país … quizá.

Después de lo anterior, el tema que quiero tocar brevemente con ustedes el día de hoy trata sobre la impartición de Justicia. Otro asunto muy amplio sobre el que trataré de ser breve y de concretar sólo un par de ideas de entre las cientos o incluso miles que podríamos comentar. Los puntos que quiero tocar son : La creación/capacitación/evaluación de un auténtico sistema de investigación criminalística y forense, y El Debido Proceso. Es decir, bosquejar un par de pilares para un sistema judicial más científico y no la pantomima que hoy tenemos y que tanto daño nos ha hecho.

Como en alguna otra ocasión he comentado es necesario que todos acatemos y respetemos las leyes, normas y regulaciones existentes, al simio mexicano no parece quedarle claro que es en nuestro beneficio y que no hacerlo es un atentado en contra de la colectividad. No se es más “abusado” ni más “inteligente” por violar más leyes sin recibir un castigo. Por otra parte, en cualquier lugar civilizado prima la idea de que “Se es inocente hasta que se demuestre lo contario“, en nuestro país las cosas parecen funcionar a la inversa : “Eres culpable hasta que demuestres tu inocencia“.

Bajo la premisa civilizada, la tarea del abogado defensor debería ser algo más o menos sencillo, limitándose a evitar que se acuse a su cliente sin un fundamento claro y consistente, pues es el estado al fin y al cabo quien debe probar “más allá de toda duda razonable” la culpabilidad del individuo o grupo acusado. En México, sin importar que tan débiles, sucias e inverosímiles sean las pruebas en contra de alguien, es casi imposible rebatirlas, pues los juzgadores presuponen culpabilidad y necesitan de muy poco para reafirmar tal idiotez.

Muchos de nosotros hemos visto en los “shows” de TV (abierta y de paga) estos modernos y equipados laboratorios forénses donde un grupo de especialistas multidisciplinarios buscan evidencia fiable y clara a partir de los elementos aparentemente más insignificantes. Por otro lado, trabajando codo a codo con los especialistas forenses existen diferentes grupos de personas capacitadas para recabar información, realizar interrogatorios (que no torturas), describir minuciosamente una “escena del crimen” y demás. En conjunto forman un grupo de investigación criminal. Esto que consumimos como entretenimiento de ficción es perfectamente aplicable al “mundo real”.

En nuestro país hay personas con la capacidad técnica para desempeñar estos “papeles de ficción”. La tecnología que permite extraer información relevante a partir de la más diminuta mota de polvo existe, no es económica, pero existe sin duda. Por otra parte, también es posible la capacitación de un cierto grupo de personas especiaizadas en recabación de datos, realización de entrevistas e interrogatorios, y demás tareas relacionadas con la búsqueda de razones y motivos para la comisión de un delito por parte de grupo o individuo cualquiera.

Parece ser que de hecho si existe algo parecido en este país, pero si es así me parece obvio que no está cumpliendo muy bien que digamos con su labor. Ya sea por incompetencia del personal involucrado o por la negligencia en la consideración de los resultados por parte de los juzgadores, tenemos una alta cantidad de personas que están “privadas de su libertad” desde hace un tiempo más que razonable, sin que haya habido un juicio eficiente y claro que demuestre su culpabilidad con pruebas sólidas y verificables, pues como ya se ha dicho, se presumen inocentes de inicio, algo para lo que un equipo de criminología-forense eficiente nos es indispensable.

El debido proceso, palabra y concepto que de cuando en cuando se vuelve terriblemente popular, y que después de ello vuelve al anonimato con igual rapidez. Este concepto, según soy capaz de entenderlo, es simplemente fundamental en un sistema de justicia moderno. Implica el seguimiento de toda una serie propia de normas, reglas y convenciones que van desde la toma de declaraciones orales y escritas, hasta la incorporación de pruebas periciales y forenses que acrediten la culpabilidad de algun acusado.

Nótese que una vez más hablo de que todas las pruebas deben tratar de probar la culpabilidad del acusado, la defensa también debe aportar pruebas y evidencias, pero la tarea más compleja siempre debiera caer en el sistema del estado quien nos representa a todos en contra del supuesto agresor de las normas establecidas. Esta serie de elementos y pasos que componen al debido proceso aparentemente no son siempre iguales, no es lo mismo por ejemplo juzgar a un extranjero que a un ciudadano mexicano. Hay acuerdos y tratados nacionales e internacionales que rigen cada uno de estos distinto escenarios, y todos, según entiendo, en busca de garantizar la “presunción de inocencia”.

Si en algún momento de la presentación del supuesto transgresor ante la autoridad competente, la recabación de testimonios y declaraciones, pruebas periciales o forenses, y demás elemntos, se observan incongruencias, manipulación o sesgo de las evidencias y testimonios, obtención de elementos acusatorios por medios no licitos, o cualquier otra anomalía, el acusado debería ser puesto en libertad de inmediato, punto. Si el debido procesos es corrompido o puesto en duda todo el caso contra el supuesto transgresor se viene abajo, pues se asume que el debido procesos es el único medio válido para acercarnos a la verdad.

Desde luego la realidad de nuestro país demuestra a las claras que ello no ocurre. Cuando han surgido casos peculiares, como el de Antonio Zúñiga, Florence Cassez, Maricela Escobedo o la Guardería ABC, distintos “especialistas” han afirmado entre serios y jocosos que es muy raro que un proceso de tales características se lleve a cabo en México. Entiendo que para la gente poco entendida sobre el llamado “método científico” le suene a aberración que un numero relativamente pequeño de pruebas defectuosas echen por tierra muchas otras claras y aparentemente irrebatibles. Pero tal es el procedimiento que hoy nos permite tener celulares, televisores y medicina avanzada, por poner sólo unos ejemplos.

Cierto es que no todas las pruebas tienen el mismo “peso específico” en un proceso penal, un error de sintaxis no puede echar por tierra una “prueba toxicológica” por ejemplo. Así tenemos tres puntos bastante divertidos, que incluso podrían sonar a ridículo, acerca de la impartición de justicia en México. Recordemos que, en principio, la justicia en cualquier parte del “mundo civilizado” debiera ser “pronta y expedita”, lo que en cristiano quiere decir que: no debe tomar mucho más tiempo del estrictamente razonable, lo cual depende de la infracción en cuestion, además de tener que ser clara y confiable para todas las partes involucradas.

Como decía, otras decenas y muy posiblemente cientos de aspectos sobre este tema quedarán en el tintero, incluso para aquellos especialistas en estas cosas. Es un tema que siempre está sujeto a estudio y debate. Otro de esos temas fundamentales que tan poco solemos platicar. Una cosa si nos debe quedar muy clara : Si aspiramos a ser una sociedad más equitativa, a ser un país con mejores oportunidades de crecimiento y desarrollo debemos dejar de lado nuestra necesidad patológica de ignorar o violar nuestras propias leyes. El camino sin duda será largo y arduo, pero si queremos de verdad alcanzar un mejor estado social que el actual debemos iniciarlo lo más pronto posible, pues no es como si el resto del mundo fuese a esperarnos con demasiada paciencia.

PD : Muchos especialistas, en periódicos, revistas, videos y demás medios de transmisón de información comparten todo el tiempo sus hallazgos y reflexiones sobre este tema con nosotros, es momento de ponerles algo más de atención, pienso yo. Les recuerdo que todas las imágenes y los elementos multimedia son propiedad de sus respectivos autores y que el próximo miércoles continuará esta serie. Hasta la Próxima.

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