El Desarrollo

Educación 1 (día 49).

En semanas anteriores he estado presentando ante ustedes algunas de las características que alcanzo a percibir de nuestra bella zoociedad. Ninguna de ellas ha sido totalmente buena o mala, pero en definitiva son elementos que nos han dado más problemas que soluciones, más molestias que beneficios. Hay muchas otras características que podría comentar con ustedes, pero pienso que ya está bueno de andarse quejando, y que el tiempo de hacer un par de humildes proposiciones ha llegado … comencemos.

Aprovechando que en esta semana han ocurrido dos acontecimientos importantes al respecto, el primero la conmemoración del “Día del Maestro” y el segundo la muerte del escritor mexicano Carlos Fuentes, quiero platicar con ustedes algunas de mis impresiones e ideas sobre un tema que todos, incluso esos seres que aspiran a dirigir este país, parecen distinguir como clave en cualquier intento de cambio y desarrollo : La Educación … que yo prefiero llamar : Instrucción Académica, pero pienso que nos entendemos.

Pero antes de entrar en matería quiero hacerles una pregunta : ¿Que es lo que ustedes consideran como una buena educación/instrucción académica?. Esta es una pregunta fundamental, pues buena parte de la población parece pensar que con el solo hecho de que haya : un/una “maestr@” al frente,niños escuchando y escribiendo aquello que se les dicta, un par de exámenes, ya tenemos una “buena educación”.

Parte de mi respuesta a la pregunta que les acabo de plantear, parte muy importante por cierto, tiene que ver con una habilidad que muy pocas personas parecen haber desarrollado jamás : Resolver problemas. Podría haberles dicho otras cosas como : obtener un pensamiento crítico ó ser mejores ciudadanos; e incluso estupideces como : sacar puro diez. Pero no, pienso que el desarrollar la habilidad de resolver problemas es una de las cosas que denotan si se tiene, o no, una instrucción de calidad.

Recitar información de memoria, como se le puede enseñar a cualquier loro o perico, en definitiva no denota buena instrucción. Cuando escucho padres o madres orgullos@s de que su hij@ tiene en la sesera tanta información como los diccionarios Larousse, de verdad que siento pena por ellos, y tristeza por sus chilpayates. La información y el conocimiento son importantes, sin duda, pero es millones de veces más importante el saber entenderlos y utillizarlos a nuestro favor para resolver las dificultades técnicas y personales que se nos presentan día con día.

El como hacer justo eso, entender y utilizar información, es algo que parece que nadie en este país valora en su justa medida, y he aquí, frente a todos nosotros, las pasmosas y horribles consecuencias. Una vez establecido este punto, necesitamos observar y reflexionar sobre la forma en como se está transmitiendo esa información y conocimiento. En primer lugar quiero tocar brevemente el tema de los maestros. Si vemos las aulas de nuestro “sistema de des-educación” tenemos una amplia gama de profesionistas que terminaron dando clases porque no hallaron otra cosa que hacer. Cierto, hay sus muy honrosas excepciones, pero de verdad me parece que son muy escasas.

Por principio de cuentas deberiamos llamrlos de la manera correcta, la gran mayoria de ellos son “PROFESORES” o “PROFESORAS”, no “Maestros”. Son educadores o pedagogos, o por lo menos deberían serlo, y muy muy pocos de ellos, sobre todo a nivel básico, han alcanzado el grado académico de “Maestría”, lo que les daría permiso de llamarse “Maestros”. Si partimos de este punto, me parece que vamos por buen camino, pues se entiende entonces de mejor manera que tengan que estarse sometiendo a capacitación y evaluación constante para desempeñar su labor.

Desde luego los “Maestros” también deben mantenerse actualizados, pero no al mismo nivel que un educador cualquiera. Para no extenderme demasiado, solo quiero agregar dos cosas: 1.- El ser educador, maestro si quieren serguir mal-utilizando el término, es un asunto, como en toda gran labor, de vocación, pues no se trata de un trabajo más. 2.- Así y todo, es una labor que debiera ser vigilada, pero sobre todo valorada y reconocida, como una de las más nobles que existen, y por lo tanto ser remunerada dignamente. El profesor debería asumir el máximo compromiso, y de no hacerlo, largarse muy lejos de cualquier aula, punto.

El segundo tema que quiero comentar es sobre el compromiso compartido en la instrucción entre el “sistema” y las familias. Cuando más jóven, veía con tristeza que a las reuniones convocadas por mis profesores asistían pocos padres de familia, si se me permite un estimación, estoy dispuesto a apostar que la asistencia era de alrededor del 40%. Cuando hace poco tuve necesidad de asistir, en representación de mi madre, no me sorprendió observar que las cosas no habían cambiado mucho.

Obviamente entre los padres que no asisten, se encuentran aquellos cuyos hijos tienen desempeño de malo a pésimo. ¿Como esperar que el alumno asuma el compromiso por su educación, si el padre o madre, que seguramente le dice una y otra vez, que es muy importante ir a la escuela, de hecho no se lo demuestra con hechos?. Aduciendo necesidades laborales, imposibilidad de solicitar “permiso”, o mil cosas más, los padres faltistas minan el futuro de sus descendientes, pues me queda claro que quienes de hecho asisten, lo hacen a pesar de las mismas condiciones que mencionan los faltistas. Cuestión de prioridades.

Mientras se siga viendo a las escuelas como guarderías multinivel, mientras muchos padres no asuman que buena parte del éxito o fracaso académico de sus hijos es su responsabilidad, mientras ese compromiso compartido entre el padres y profesores no sevuelva evidente para todos, poco, muy poco se podrá avanzar en téminos de instrucción en este país. Son necesarios mecanismos más estrechos y eficientes de colaboración y comunicación entre estas dos entidades si aspiramos a cualquier mejora.

Ya tenemos a los profesores por un lado, a los padres por el otro, y ahora quiero tocar un tema casi religioso : La gratuidad de la instrucción. Este tema tiene que ver con las dos entidades y es necesario aclarar un par de puntos que me parecen muy importantes, pero parto de nuevo de una pregunta, bueno, de hecho de dos : ¿La instrucción debería ser gratuita si o no? cualquiera que sea su respuesta ¿Por qué?. Es importante que mediten sus respuestas

Desde mi perspectiva, pero sobre todo basado en mi experiencia personal, la respuesta es si. Sin embargo esa gratuidad debiera ser mucho más limitada de lo que la mayoría de las personas quisieran. La gratuidad de la instrucción debería limitarse a : El pago de colegiaturas mensuales por el servicio (lo que incluye la renta y el mantenimiento del espacio, los salarios de los maestros y administradores, así como cualquier trámite relacionado con el servicio educativo). Y nada más.

LA EDUCACIÓN NO ES GRATUITA, pues al fin y al cabo la pagamos los contribuyentes vía impuestos, y todos los consumidores, vía el IVA. Así es como debe de ser, pues la educación de las nuevas generaciones es en beneficio de todos. Aquellos que tienen la posibilidad deberían pagar la instrucción de sus hijos de manera completa, para todos los demás existe el servicio público. Nótese que no he incluido, ni incluiría jamás, el costo de uniformes o materiales y utensilios escolares en ese mito de la “gratuidad”.

Todo lo anterior se los dice una persona que toda su vida ha estudiado en el sistema público, y que además lo hizo antes de que existieran todos esos vales para uniformes, útiles escolares y pendejadas similares. Se los dice el hijo de una indígena sin instrucción académica, que volcó todos sus esfuerzos para que su hijo tuviese una vida mejor. Por lo tanto, basado en mi experiencia personal, puedo afirmar que si se limita la “gratuidad” de la instrucción al pago de colegiaturas, es perfectamente posible tener una población educada.

Los padres, todos por igual, han de asumir el costo de la instrucción de sus hijos. Si no desean hacerlo entonces la solución es simple : cerrar las piernas y subirse la bragueta. Los maestros y todo el sistema burocrático debieran asumir el compromiso de administrar de la mejor manera posible los recursos que les entrega la sociedad para la instrucción académica de los más jóvenes. Mientras ni unos, ni otros, estén dispuestos a cumplir este acuerdo no podemos aspirar a mejora alguna.

Podría seguir escupiendo ideas sobre : que significa una mejor calidad en la instrucción académica; sobre los profesores, la necesidad de capacitarlos y evaluarlos; sobre los padres, cual debiera su compromiso en la instrucción de sus hijos en conjunto con los maestros; sobre la gratuidad de dicha instrucción, ese gran mito revolucionario y que yo considero tan pernicioso.

A manera de conclusión les comento : Que lo primordial para obtener una mejor instrucción académica es definir, con pelos y señales, exactamente que entendemos por eso. Que además de definir claramente el concepto de “buena educación”, esa mejora pasa necesariamente por un programa, serio y muy bien vigilado, de capacitación y evaluación de los profesores. Que el compromiso de los padres, como vigilantes y actores, en el proceso “enseñanza-aprendizaje” de sus hijos no solo es deseable, sino indispensable. Y que el mito de la gratuidad debe ser definido y aclarado, pues de otra manera la inconsciencia y falta de seriedad y compromiso continuarán fastidiando la instrucción de los más jóvenes.

En esta ocasión solo he tocado algunos puntos de lo que pienso que podría contribuir a la mejora de nuestro sistema educativo. El tema es demasiado grande y complejo como para discutirlo en una sola publicación por lo que la próxima semana continuaré con él. Como siempre, no pretendo ser ningun especialista, tampoco que ustedes estén de acuerdo conmigo, pero pienso que eso no los excluye de formarse una opinión propia al respecto, y si les es posible compartirla con los demás. Discutamos este tema que es fundamental para el presente y futuro de nuestro país, ya que parece que los candidadtos y politicos no están dispuestos a hacerlo.

PD 1 : Existen personas con muchas más bases que yo para discutir este tema, y algo he comentado anteriormente basado en ellas. Me permito invitarlos a visitar una publicación anterior (Educación: Entre Cífras y el Pasado) pulsando este enlace. Gracias.

PD 2 : Tema amplio y complejo el que comienzo esta semana, tema que sigo sin ver con claridad en ninguno de los suspirantes a dirigir la administración pública nacional, ni siquiera en el “proyecto” del llamado “mesías tabasqueño”. Les recuerdo que todas las imágenes y los elementos multimedia son propiedad de sus respectivos autores y que el próximo miércoles continuará esta serie. Hasta la Próxima.

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