Sociedad Feudal

Silencio Forzado.

Saludos estimad@s lectores. Una semana más que se acerca a su fin, un día menos para la fecha supuestamente profética de que hablaron los mayas, ignorancia nada más, y wonderland, es decir México, sigue demostrándonos que la “realidad” es mucho más obscura, impredecible y absurda que el más loco sueño de cualquier escritor. Veamos el porqué …

Conveniencia : Últimamente los medios masivos de comunicación, especial pero no exclusivamente la TV, le han dado las “notas de ocho” a los accidentes viales ocasionados por el transporte público de pasajeros. La falta de educación, consciencia, la brutalidad y demás de los microbuseros y de la mayoría de los conductores de transporte público de esta ciudad no son ninguna novedad; de hecho en este mismo espacio lo he comentado con ustedes en al menos un par de ocasiones.

Sin embargo, a pesar de los muchos accidentes que ocurren todos los días, desde hace ya muchos años, es hasta los últimos meses que se han tratado de poner todos los puntos sobre las i-es de un plumazo. Casualmente este interés desmedido por el público y la denúncia coincide con los calendarios electorales Federal y de la Ciudad de México … pero, esperen … en este país nada es casual.

Todos aquellos que alguna vez hemos abordado una de estas unidades de transporte sabemos, o deberíamos saber, el deplorable estado en que estas se encuentran. Habiendo superado con creces su vida útil, la gran mayoria de ellas se han convertido en verdaderas cafeteras con ruedas. Por otra parte nosotros no somos, de ninguna manera, los usuarios y pasajeros que cabría esperar; habiéndonos malacostumbrado a tener transporte “a la puerta de la casa”, ineficiente y peligroso, pero transporte al fin y al cabo, estos sitemas han sacado a flote lo peor de nosotros.

La evidente falta de aplicación y respeto de la leyes existentes, una patología muy mexicana, nos ha llevado a tener justo el sistema de transporte que nos merecemos, no más, no menos. Si bien no todos pertenecemos a la misma especie de animales que conducen, y en ocasiones, cada vez más frecuentes, abordan y utilizan el transporte público; como parte de la zoociedad mexicana todos y cada uno de nosotros somos correponsables de esta situación tan patética y potencialmente letal.

Los microbuseros y demás conductores podrían, repito: podrían, poner de excusa que sus “patrones”, los concesionarios de la unidad, no mantienen en buen estado las unidades y que ellos son simples trabajadores tratando de llevar el “pan a su mesa”. Excusa estúpida, pues el hecho de esconderse detrás de los dueños y concesionarios para evadir su responsabilidad me parece inaceptable, pero lo hacen.

Como se muestra en la imagen anterior, que he tomado hace solo unas horas, parece ser que no se puede infringir la ley si de plano se desconoce o es inconveniente en un momento dado. ¿Como puedo infringir la norma de velocidad si ni siquiera sé a que velicidad voy? … claro, el hecho de que no se tenga un instrumento de medición, velocímetro, funcional es claramente una excusa aceptable ¿no les parece?. ¿Como respetar el lugar autorizado para abordar una unidad de transporte, si llevo una prisa de los mil diablos?. Si las leyes actuales solo han hecho más ricos a los que de por si ya lo eran, ¿Por que rayos voy a respetarlas yo que estoy jodido tanto económica como mentalmente?

Y así me podría seguir con preguntas y más preguntas que nadie, ni siquiera los medios de comunicación que tan diligentemente gritan a los cuatro vientos que las leyes de vialidad son, como prácticamente cualquier otra ley en este país, letra muerta, se atreven a tratar de responder. Solo se grita en espera de influir en la elección del próximo habitante de Los Pinos; una vez elegido, podremos volver a sumirnos, por los siguientes 6 años, en el silencio tan conveniente a que estamos acostumbrados.

Drama : Es una palabra, que define una situación, y que se ha vuelto dolorosamente común en cualquier calle, esquina y rincón de este país. Sumergidos en una orgía de palabrería inconexa y dispendio obsceno de recursos públicos por parte de los “ungidos” que pueden mamar de la chichi gubernamental, y que andan a la búsqueda del próximo hueso; el resto de los mexicanos seguimos sufriendo de un clima de indefensión, caos y drama, mucho drama.

La Casa de Estudios a que pertenezco nunca ha sido muy “prominente” que digamos, al menos no en tanto se encuentre realizando sus labores cotidianas. No es sino hasta que estalla alguna huelga o se anúncia algúna publicación o programa urbano/científico/gugbernamental en que participa la UAM, que se vuelve a ver su nombre en los Medios de Comunicación. Y más recientemente, cuando hay un asesinato delante de sus puertas.

El pasado martes 28 de Febrero en las inmediaciones de la UAM – Iztapalapa, ubicada en la Delegación del mismo nombre, fue asesinado el Prof. Javier Uribe Patiño a causa de un aparente asalto para quitarle 25 mil pesos. Este hecho de por si ya es una tragedia, pero la reacción de la comunidad de la UAMI y sobre todo de las autoridades, públicas e institucionales, es una catástrofe.

Es mi parecer que en los pasillos de la UAM – Iztapalapa, por los que circulo a diario desde hace ya un buen tiempo, y no obstante que muchos integrantes de la comunidad, incluido yo mismo, hemos denunciado hechos delictivos en el interior del Campus Universitario, se tiene la impresión de habitar una isla de tolerancia y respeto en medio de un caótico mar de ineptitud, intolerancia y violencia; impresión falsa desde luego.

El día de ayer, mientras me reincorporaba a mis actividades trás un par de dias de convalecencia, no se percibía la más mínima atmósfera de reflexión o sorpresa por lo ocurrido unas horas antes. Es casi como si el hecho de que muy pocos tuvieran la oportunidad de conocer al académico, previo a su lamentable fallecimiento, fuera suficiente para que los demás pudiésemos abstraernos e ignorar el que lo obligaran a abandonar este plano de existencia de manera por demás absurda y violenta.

Yo realmente no necesito haberlo conocido previamente para lamentar su pérdida y simpatizar con sus deudos, al fin y al cabo era integrante de la misma comunidad a que yo pertenezco. Y sin embargo, si bien no hubo este clima de recogimiento y reflexión, si hubo gritos y sombrerazos. “Basta de muertes”, “Un alto a la violencia”, “Exigimos más seguridad” y otras consignas similares podían leerse por varios lugares del campus. Grito hipócrita de una comunidad uamita comodina e indolente hacia su entorno, su país e incluso hacia su misma universidad, como les comenté la semana pasada.

Es casi como si pudiésemos maldecir a los gusanos que ahora habitan una manzana, que dejamos podrirse en nuestra mesa, frente a nuestros ojos, durante meses, por el hecho de haberse atrevido a entrar en nuestra casa … absurdo. Así las cosas, es probable que las autoridades de seguridad pública anuncien que “agotarán todas las instancias” y que las autoridades universitarias “mejorarán la seguridad al interior del campus” … pero ambas esperarán a que el asunto pase a un segundo plano y puedan entonces dar “carpetazo” al mismo.

Espero, de verdad espero, que esto último no pase, pero la realidad y la historia no dan mucho lugar para tales expectativas. Y mientras este absurdo ocurre, nada ni nadie podrá secar las lágrimas ni comprender la indignación y pena que seguramente sufren los familiares del docente asesinado. “Casa Abierta al Tiempo” y uno se pregunta ¿Cuando ese tiempo se ha vuelto tan inmisericorde, tan absurdo y tan aciago?. Decanse en paz Javier Uribe Patiño.

PD : Estimad@s lector@s esta es solo una parte de nuestra realidad. Parte pequeña pero de ninguna manera insignificante. Muchas gracias por compartir unos minutos más de su tiempo conmigo y mis ideas absurdas. Como cada semana, espero poder muy pronto platicar de cosas más luminosas con ustedes en una próxima ocasión. Hasta entonces.

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3 thoughts on “Silencio Forzado.

  1. Carlos Antonio Sánchez dice:

    En relación al transporte publico solo puedo decir que desde mi punto de vista el problema lo hacemos todos, el dejar a personas, poco o nada capacitadas a cargo de las unidades de transporte público es algo sumamente irresponsable, el dejar a esa misma persona a cargo de su mantenimiento es aún peor; pero si vemos el como somos no es tan diferente, en una conversación que tuve con un pasajero, al que en mi vida había visto, recuerdo que me dijo lo siguiente “para que ponen el metrobus, ese no te baja donde quieras, apoco no?”; para mi esta es la prueba definitiva de que somos las personas las que estamos mal, al no poder elegir la mejor opción pero si lo más cómodo.

    En cuanto al profesor lamentable suceso, una vida de logros y esfuerzos es arrebatada por un tipo cuyos logros y esfuerzos pueden enumerarse en una sola servilleta sucia. La reacción de las personas me parece de lo más normal, el miedo mueve montañas; lo malo es cuando no lo controlamos y el miedo es el que nos controla.

  2. Algunas veces me he pregnutado yo mismo si merezco cualquier cosa que reclame, o si merezco cualquier cosa que pida, no soy mejor que nadie y aunque siempre he buscado un cambio puedo decir que me he visto metido en problemas por caer en las mismas absurdas acciones que cometemos todos como zoociedad (me gusta esa palabrita). Es cierto que el transporte público no es más que un reflejo de quienes lo usamos y es que por más que pidamos que lo mejoren, sí nosotros mismos no somos capaces de cuidarlo terminamos en el mismo sucio retrete sobre ruedas que abordamos diariamente para llegar a nuestro lugar de trabajo.

    Puedo decir también que no sufro ni me acongojo (no me estoy burlando de nada en absoluto) por la muerte del profe. Uribe y es que me es difícil sentir algo por lo ocurrudo puesto que ni por mis mismos familiares he sentido nada. Esto se me hace más que coherente, es más hasta evolutivo, pues somos tal cantidad de gente en el mundo (y sin ir tan lejos, en la UAM-I) que si nos detuvieramos a sufrir por lo que le ocurre a cada persona jamás parariamos de llorar, es lamentable, no lo niego, que esto ocurra estando tan cerca de nuestra casa de estudios, pero al no conocer al prof. Uribe no puedo sufrir así como no puedo sufrir por las miles de personas que mueren en condiciones deplorables infectados por VIH/SIDA en Africa de la misma forma puedo decir de los que mueren a diario por diabetes en México (y los menciono por que forman parte de la sociedad también), mi opinión es que no es algo que ignoremos simplemente es cuestión de saturación de datos. Yo creo que los que tienen que sufrir lo hacen y los que no, no tienen por que hacerlo.

    Opiniones encontradas siempre entre nosotros dos, caminos diferentes para un fin común hermano. eso lo sabemos de sobra, pequeñas variantes de lo mismo.

    Saludos.

    • Carlos Antonio Sánchez dice:

      Me encuentro muy de acuerdo con tu opinión pues somos muchos seres humanos, tal vez demasiados, y la muerte de uno realmente como especie no es nada, incluso la muerte de miles por el crimen llega a ser poco o nada trascendente; aun que también me parece que la muerte de una persona que hace un cambio en pro de las demás personas si es algo que merece ser recordado (no se si este profesor fuese bueno, pero tampoco tengo evidencia de lo contrario), aun que solo el tiempo decidirá si la violenta muerte de este profesor dejará algún recuerdo perdurable.

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