Caminos y Sueños, Sociedad Feudal

En la víspera …

La protección civil es un elemento que raras veces involucramos con nuestras actividades cotidianas y mucho menos con nuestras vidas. Durante esta semana, y como parte de los preparativos para la “XVI semana de Ingeniería Eléctrica” que se llevará a cabo en la UAM Iztapalapa, he tenido la oportunidad de tomar un mini-curso sobre este tema, y la verdad es que lo he encontrado entretenido y pienso que me hacía falta y me será muy útil.

Como decía, pocos de nosotros nos hemos planteado alguna vez :si por un desastre o causa de fuerza mayor nuestra familia fuera separada ¿Como nos reuniríamos de nuevo? ¿Que haríamos en caso de un incendio en casa o en nuestro vecindario? ¿Como nos comunicaríamos con nuestras familias en caso de que todos los medios de comunicación conocidos fallaran? … o más simple aún ¿Sabría como reaccionar y ayudar a mis familiares en caso de un accidente casero?

Como ha dicho uno de nuestros instructores durante este curso : la protección civil es una forma de vida. Desafortunadamente esta es una de las muchas cosas que están “en pañales” en nuestro país y es claro que buena parte de la población mexicana sabe exactamente que hacer en caso de un desastre: Hincarse, juntar las manos y ponerse a rezar por misericordia o salvación a su deidad de confianza. Por supuesto que algunos son un poco menos devotos y entrarían en pánico, gritando frenéticamente, en lugar de rezar.

Muchos de nosotros tenemos la impresión de que la protección civil es poco más que las ambulancias y los grupos de socorristas que aparecen cada vez que Tlaloc se pone caprichoso y nos avienta agua hasta que se cansa, o que Coatlicue se enfada y hace que la tierra se sacuda. Sin embargo, y de acuerdo a la información contenida en la página de la Secretaría de Gobernación, la misión de la “Protección Civil” es:

“Contribuir a la prevención y mitigación de desastres, brindando orientación, asesoría y apoyo a las instancias integrantes del Sistema Nacional de Protección Civil y fomentando la cultura de protección civil; así como proporcionar el apoyo necesario a la población en caso de contingencias, procurando el regreso a la normalidad lo más rápido posible.”

De donde se puede deducir que hay más que ambulancias, bomberos y socorristas en este rollo de la protección civil. La prevención es una de las vertientes que al parecer menos es ejercitada, pues de otra manera no se explican las constantes “sorpresas” que se padecen frecuentemente por causa de las “lluvias atípicas” o uno que otro incendio travieso. La prevención involucra, al menos, la identificación de posibles causas de peligro y la creación de planes para mitigar sus efectos en caso de alguna eventualidad.

Si de hecho ocurre la susodicha “eventualidad” es entonces cuando viene a cuento la asistencia y apoyo que tan frecuentemente vemos a camara o en las imágenes de los periódicos, pero eso es solo la punta del iceberg, nada más. Eventos como el que ocurrió a inicios de este año en el País del Sol Naciente nos permitieron ver la preparación de la Sociedad Nipona, y el contraste con nosotros sería muy grosero en caso de que afrontáramos una situación similar.

Hay mucho que decir sobre este tema y la verdad no pretendo ser ningún experto en él, pero es claro que no estamos preparados para afrontar situaciones de desastre natural o sintético (i.e. provocado por el ser humano). Es necesario que pasemos de ser una posible víctima a por lo menos ser una persona informada y preparada para facilitarle a los especialistas su tarea. No todos estamos física y mentalmente preparados para ser parte activa del sistema de protección civil, pero por lo menos debemos saber como evitar ser un estorbo e incluso como ayudar en caso de que sea necesario.

Algunas cuestiones “simples” que podemos hacer son: hacer un plan de evacuación en nuestras casas, tener un botiquin médico básico así como un extintor “vigente” en casa, establecer con nuestros familiares un punto público de reunión en caso de ser separados por algún desastre, tener concentrados los documentos importantes en un lugar de fácil acceso y con una protección adecuada (¿bolsa de plástico?), etc …

Cuando esta a punto de celebrarse el décimo aniversario del desastrito del World Trade Center en NY, así como también un aniversario más del terremoto de 1985 en la Ciudad de México (hecho que dió origen al Sistema de Protección Civil en México) no me parece que estemos mejor informados o más preparados que entonces. Por mi parte, hoy termina este “cursillo” para mi,  procuraré informarme más al respecto e incluso capacitarme sobre como podría asistir a mi familia, por lo menos, en caso de un accidente casero  o incluso de un desastre mayor  … ¿y ustedes?

Si ... hasta "fido" lo necesita.

PD: Nuevamente les agradezco sinceramente que se hayan tomado unos minutos de su tiempo para visitar este espacio y compartir conmigo esta nueva experiencia. Les recuerdo una vez más que lás imágenes y los elementos multimedia son propiedad de sus respectivos autores. Estamos en contacto.

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