Caminos y Sueños, Sociedad Feudal

Pepe y Daniela.

Es poco más de mediodía, regresaba de un pequeño viaje al centro de la ciudad y Toño se encontraba ahora en el oriente de la misma a punto de abordar el metro. Había sido una mañana divertida en la que incluso se compró ese DVD que había estado buscando, por no decir que estaba resuelto el asuntillo ese que lo llevó al centro. El DVD fué solo un pequeño extra … esa cereza que tan deliciosa es al final del pastel.

El viaje desde el centro había sido sin incidentes y se encontraba de muy buen humor. Mira contento a su alrededor y ocasionalmente le sonrie a una que otra persona por allí, aunque es poco frecuente que le devuelvan el gesto. finalmente aborda el metro que lo llevará un poco más al oriente. Es necesario que se encuentre allí antes de la 2, pues de lo contrario habría sido un desperdicio de tiempo y recursos el haber hecho todo este viajecillo.

Un par de estaciones más adelante aborda una pareja con una pequeña de la mano. Ellos no se ven muy felices que digamos, pero ¿quien puede culparlos?, con la situación económica actual y las noticias que nos bombardean a cada instante es muy dificil mantener el buen ánimo. Sin embargo esas caras largas no van a arruinar su día, no esta vez pues los recuerdos de esa excelente mañana en el centro de la ciudad siguen frescos.

Daniela estaba muy contenta, hacía un par de semanas que finalmente había salido de la guardería y en un par de días estaría festejando su cumpleaños. Sus papis trabajaban mucho pero el tiempo que pasaban con ella era el más feliz que se pudiera desear. Había muchos asientos libres pues seguramente esas personas que no estaban allí habrían llevado a sus hijitos fuera de la ciudad tal y como lo habían hecho los papás de sus amigos; miguelin incluso le había platicado que esta vez le enseñarían a nadar en Acapulco, dondequiera que ese lugar estuviera.

Se sentó junto a su mami, quien venía platicando con su papi de quien sabe que. Le gustaba viajar en el metro y ver las casas de la gente pasar rápidamente por la ventana, pues sentía que nadíe era más rápido que ella, ni siquiera miguelin con sus tenis nuevecitos que le había regalado su tía antes de las vacaciones. Así que miraba por la ventana sin aburrirse, pensando que así se sentirían las abejas al volar por su miel, tal y como les contaba su maestra antes de la hora de la siesta.

De pronto el metro se detuvo y la sensación de volar se desvaneció. En la puerta apareció un niño, no mucho más grande que ella, quizá un par de años mayor pero no mucho más; algo no andaba bien. Este niño traía una ropa muy sucia y sus ojos le decían que estaba preocupado y triste, la expresión era parecida a la que aparecia en el rostro de miguelin cuando la mestra le quitaba su juguete y lo mandaba al rincón porque se había portado algo más inquieto de lo normal, pero peor, mucho peor.

Otro día … otra moneda. eso era lo que le decían a Pepe antes de mandarlo a la calle con una caja de chicles que había comprado “doña cata” para su mamá en la dulcería del barrio. Ella no podía salir porque tenía que cuidar a su hermanito, que la misma “doña cata” había ayudado a nacer pues no tenían para el médico, mucho menos para el hospital. De su papá nada sabía, pero esuchaba a las vecinas decir que se habá metido en problemas al tratar de conseguir “varo pa sus chelas” y que no era probable que se apareciera en un buen rato.

Así las cosas, un día más en el metro tratando de llevar “otra moneda” a su casa y comprar unas tortas o pagarle a “doña cata”, o a otra vecina, el guisado de papa que habría preparado. No le gustaba dejar sola a su mamá, mucho menos como estaba ese día, pero que remedio quedaba. La cantaleta pa vender los chicles, 2 pesos uno o 3 por cinco pesos, se la había enseñado uno de sus cuates del barrio que también vendía en el metro y que a veces lo acompañaba pa sacar lo de su “mona” del día.

Pero la mañana había estado floja, la gente nomás no tenía dinero o ganas de comprar nada y él ya estaba muy cansado. Aún así esperaba que el siguiente vagón la cosa fuera mejor. Mientras echaba su cantaleta, su mirada se cruzó con la de una niña que lo miraba de una forma extraña; pero no era probable que ella o los adultos que estaban con ella compraran algo, pues ellos ni siquiera volteaban a verlo, así que pepe siguió su camino arrastrando un poco los pies al andar.

Era claro que la pequeña se encontraba contrariada, aunque era posible que ya hubiese visto esa misma escena muchas veces, Toño seguía sorprendiéndose de que estas fueran posibles. La pequeña parecía preguntarse por que el niño vestía así, caminaba de esa forma y tenía esa mirada; era claro que algo no estaba bien en opinión de ella. Por otra parte el pequeño mozalbete, algo mayor que la pequeña, tenía muy mala pinta pues obviamente ya estaba cansado y probablemente llevaba horas caminando y tratando de vender su mercancía.

No podía comprar nada, ese DVD lo había dejado sin mucho márgen de maniobra y apena tenía lo necesario para llegar a su destino y volver a casa … si tan solo se hubiera aguantado las ganas. El momento pasó y la expresión de la niña siguió siendo inquisitiva por un rato, mientras trataba de captar la mirada de sus padres, quienes estaban muy ocupados o quizá preferían esperar a que a la nena se le olvidara ese suceso, pues sin duda habían notado la presencia del niño pero habían decidido ignorarla.

El pequeño se bajó en la siguiente estacióny siguió su camino. Un par de estaciones más adelante Toño también se bajo no sin antes mirar atrás para ver a la nena, pero su expresión era ahora algo más alegre mientras hablaba con su mamá. Toño estaba a unas cuantas calles de su destino, al que llegó justo a tiempo porque la persona que esperaba encontrar también venía llegando. Ya habría tiempo de pensar en niños y chicles más tarde, eso si no se le olvidaba con la interesante plática y deliciosa comida que esperaba disfrutar esa tarde … ya habría tiempo.

PD: Muchas gracias por haberse tomado unos minutos de su tiempo y haber compartido este pequeño relato conmigo, espero que lo hayan disfrutado. Les recuerdo que las imágenes y elementos multimedia son propiedad de sus respectivos autores. Hasta la próxima.

Estándar

3 thoughts on “Pepe y Daniela.

  1. Sonia Alejandra Barrón Rosas dice:

    Interesante forma en que plasmas la cotidianidad (o cotidianeidad).. excelente al no opinar o calificar las acciones de los implicados pues nos da la oportunidad (en los comentarios) de reflejar como es que reaccionamos ante este tipo de situaciones..
    Capaces de analizar sin empatía alguna? y vayamos un poco mas allá.. comprendemos y nos ponemos en los zapatos de los demas pero sin compromiso alguno? sabemos todos que hay crisis en todos los ámbitos, que es difícil tan solo salir adelante con nuestras familias.. pero no permitamos que lo económico de al traste con lo que humanamente si es posible.
    La niña Daniela aun no pierde la capacidad de empatía y respuesta, es obligación como padres hacerle ver que si queremos, no habria diferencias, que de menos (y por el momento) puede sonreir hacia un niño en desventaja y a su vez la madre de este niño, asuma la responsabilidad que solo le compete a ella; y el que presencia la escena Toño, quizá no pueda aportar en el momento, pero si aprender de ello y el día de mañana, cuando tambien sea padre de familia no repetir estos errores.. y propagarlo, somos responsables como adultos que vayamos sembrando semillas nuevas en los niños.. lo que este en nuestra posibilidades.. aunque sea lento.. el resultado? no lo sé.. quiza es una visión subjetiva .. pues depende de todos, no solo de tu servidora.. Saludos Fer!

  2. Jolumo dice:

    Fernando te felicito por tan increíble y lucida narrativa urbana que me hizo recordar las fabulosas novelas de Luis Spota el cual en ella refleja las contrastantes situaciones de marginación, opulencia, desigualdad social y otras manifestaciones que vivimos en la actualidad en las grandes urbes..

  3. no voy a llorar… no voy a llorar… jejejeje

    Un relato bastante bueno, lleno de sucesos cotidianos que por ese mismo hecho ni tomamos en cuenta y sin embargo seguiremos ignorando pues las cosas pasan como el agua entre los dedos y solo nos deja unas pequeñas gotas de recuerdo que se evaporan facilmente…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s